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Madrid, con la lista de espera en sanidad más baja de España, objetivo de la ‘marea blanca’ liderada por la propia ministra García
La ministra de Sanidad, Mónica García, asegura que el modelo en Madrid no funciona, y lanza el bulo de decir "todo lo contrario que en Cataluña, a quien pone como ejemplo", a pesar que los propios datos del Sistema Nacional de Salud (SNS) lo desmiente.

Madrid, con la lista de espera en sanidad más baja de España, objetivo de la ‘marea blanca’ liderada por la propia ministra García

19 mayo, 2024
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Actualizado: 19 mayo, 2024 18:50
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Francisco Perarnau. Llama la atención de que una ministra se manifieste contra las competencias de su departamento, como lo ha hecho este domingo en Madrid, la ministra de Sanidad de Sumar en el Gobierno del PSOE, Mónica García, derrotada ampliamente en las elecciones autonómicas de 2023 por Isabel Díaz Ayuso, encabezando la manifestación ‘ideológica’, solo se organizan en Madrid, en favor de la «sanidad pública’.

Pero llama mucho más la atención que estos manifestantes, que se autodenominan ‘marea blanca’ o ‘batas blancas’ y su líder, la ministra García, lo hagan casi exclusivamente en Madrid, la Comunidad Autónoma que tiene las listas de espera para una operación quirúrgica más baja de toda España y con una gran diferencia.

Según datos del Sistema Nacional de Salud (SNS) del año 2023, los últimos disponibles que elabora el propio Ministerio de Sanidad, por lo que se supone que García habrá leído el informe, la espera para una intervención en Madrid es de 51 días, frente a los 128 de la media nacional, es decir, más del doble que en los hospitales gestionados por la comunidad madrileña. Por poner, un ejemplo, en Cataluña, modelo que sí funciona para García, esa media es de 138 días, 10 días por encima de la ratio de nacional y cerca de triplicar la tasa madrileña. Es más, solo el 0,8% de los madrileños tienen que esperar más de seis meses para una operación médica, frente al 24,3% del resto de España y casi el 30% de Cataluña.

La cruzada de Mónica García contra Madrid

Lo más esperpéntico de la ministra García es que, aunque los datos de su propio Ministerio de Sanidad la desmienten, y Cataluña presenta unos ratios de atención sanitaria muy por debajo de Madrid (ver cuadros que acompañan a esta información), que asegura -o más bien lanza el bulo- que el modelo de Cataluña sí funciona, y el de Madrid, no. Es la base en la que se sustenta su objetivo de acabar con el modelo de sanidad de Madrid, basado en la colaboración pública-privada que tan buenos resultados presenta.

Todo eso sin olvidar que en la sanidad madrileña ingresan por la vía de urgencia muchos pacientes de otras comunidades que saben que esa comunidad dispone de la mejor atención sanitaria de toda España, esa que la ministra García quiere cerrar, presionando con manifestaciones como las de hoy que poco le sirvieron en el pasado vistos los resultados de las últimas elecciones autonómicas de 2023 (Díaz Ayuso, 47,32% de los votos, 70 escaños, 1.599.186 votos vs Mónica García, 18,36% de los votos, 27 escaños, 620.631 votos)

Un SNS irreal sin la ayuda de la sanidad privada

La Alianza de la Sanidad Privada Española (ASPE), califica de irreal la intención de la ministra García de gestionar de manera eficiente un Sistema Nacional de Salud sin la colaboración del sector privado y observa un riesgo evidente de fallo sistémico de la sanidad pública, ya que «la eliminación de conciertos llevarán de forma predecible e irresponsable a una situación de agravamientos de salud en cientos de miles de usuarios, al incrementar previsiblemente las listas de espera, ya en cifras muy elevadas. La colaboración público-privada es la única alternativa para paliar esta situación”, asegura Carlos Rus, presidente de ASPE.

El sector privado ve además con preocupación las expresiones “altisonantes e innecesarias” pronunciadas por la ministra de Sanidad Mónica García, ya que estas declaraciones nuevamente “contribuyen a criminalizar la actividad legitima de un sector que siempre ha trabajado con la máxima responsabilidad y consciente del importante papel que desempeña en la provisión de asistencia sanitaria a los ciudadanos”, en palabras de Carlos Rus.

La sanidad privada ahorra a la pública 2.746 millones de euros al año

En este sentido, la sanidad privada quiere, nuevamente, afirmar su papel determinante a lo largo de estos años como recurso estratégico y flexible y niega cualquier acusación extemporánea que se vierta contra su concurso. Asimismo, recuerda que la eliminación de conciertos propuesta en la Ley de Gestión Pública del SNS le supondría a la sanidad pública un gasto de 2.746 millones de euros anuales, según los estudios, teniendo en cuenta que esta fórmula de colaboración público-privada supone, mínimo, un ahorro del 25% para las arcas públicas.

Este proyecto de ley pasa por alto casi 40 años de colaboración eficiente bajo la tutela de la Ley General de Sanidad de 1986, que contempla y regula las fórmulas colaborativas para desahogar listas de espera, campañas de atención médica puntual, el sistema de mutualidades de funcionarios y las concesiones administrativas para la gestión de determinados complejos sanitarios. Un sistema con éxito en numerosas formas de colaboración público-privada que además es habitual en el conjunto de los países líderes de nuestro entorno europeo

Es preciso también tener en cuenta que la futura ley provocará una limitación de los modelos públicos de gestión en manos de las Comunidades Autónomas y un conflicto competencial que podría alcanzar el Tribunal Constitucional. “Se está limitando a las CCAA en su capacidad de gestión, eliminando una posibilidad de colaboración que supone un gran alivio en momentos de demanda puntual de algunas intervenciones quirúrgicas, más necesario aún si cabe en los tiempos actuales, en los que los ciudadanos padecen listas de espera en cifras históricas semestre tras semestre”, indica el presidente de ASPE.

Problemas para la salud por el retraso en la atención médica

El retraso en la obtención de atención puede resultar en un empeoramiento de la salud del paciente, ya que las condiciones médicas pueden progresar sin tratamiento adecuado. Esto puede llevar a complicaciones adicionales y, en algunos casos, a un mayor riesgo de discapacidad o incluso de mortalidad. Además, las listas de espera prolongadas pueden generar estrés y ansiedad en los pacientes y sus familias, quienes se ven obligados a enfrentar la incertidumbre sobre cuándo recibirán atención médica.

Y eso lo que evita la Comunidad de Madrid con sus listas de espera menos de la mitad de la media nacional, según datos oficiales del propio Ministerio de Sanidad dirigido por Mónica García y que ahora quiere acabar con el modelo de gestión que mejor funciona en España.

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