El presidente del Banco Sabadell, Josep Oliu, ha asegurado que una posible fusión entre un banco mediano y uno grande “no tiene sentido en el momento actual”, aunque sí ve margen para futuras operaciones entre entidades de tamaño medio en el largo plazo.
En un encuentro con la prensa previo a la Junta General de Accionistas que se celebra esta tarde en Sabadell y que ratificará el nombramiento de Marc Armengol como nuevo CEO, Oliu ha subrayado que el fracaso de la operación con BBVA ha resultado ser “una bendición” para ambas entidades, en un contexto en el que el sector bancario afronta importantes retos estructurales y necesita centrarse en su actividad “sin distracciones”.
Sobre el impacto de la inteligencia artificial en la banca, Oliu ha destacado que la adopción de estas herramientas “puede mejorar significativamente la eficiencia operativa”, aunque ha reconocido que todavía es pronto para medir su impacto real en el empleo dentro del sector financiero.
Cotización de la acción del Sabadell
En cuanto a la cotización de la acción del Sabadell, ha señalado que el banco se encuentra en una “nueva situación” y ha apuntado a que, si se mantiene la estabilidad en la evolución del negocio, el mercado podría cerrar el actual diferencial de valoración, lo que apoyaría una revalorización de la acción, junto con la mejora de resultados.
Respecto a la remuneración al accionista, ha confirmado que Sabadell repartirá este año un dividendo extraordinario. Además, ha recordado que la política de dividendos ordinarios se mantendrá en 2026 y 2027, sin recortes en las expectativas de beneficios.
En el plano macroeconómico, el presidente del Sabadell ha reconocido cierta preocupación por la situación en Oriente Medio y el estrecho de Ormuz, aunque ha matizado que el impacto económico por ahora es gradual y asumible para el sistema, incluso en un escenario de mayor inflación. En este sentido, el banco mantiene sus previsiones para final de año en un entorno en el que el mercado ya anticipaba cierta moderación en los resultados.
Oliú apunta a la posibilidad de entre dos y tres subidas de tipos de interés este año, aunque no percibe riesgos relevantes para el sector bancario.


