En un contexto de creciente preocupación por el sector de la deuda privada en Estados Unidos, en España apenas ocho fondos participan en ese mercado, con una inversión conjunta de 913 millones de euros, equivalente al 0,19 % del total de la inversión colectiva nacional, según fuentes de la CNMV.
Dos grandes gestoras estadounidenses, Ares Management y Apollo Global Management, han restringido esta semana los reembolsos en algunos fondos de crédito privado, una medida similar a la adoptada a principios de mes por Blackstone y BlackRock en ciertos vehículos ante el aumento de las solicitudes de retirada.
Aunque la tensión en el sector ha puesto en guardia a Europa ante el temor de que se extiendan las presiones de liquidez, la presencia de este tipo de vehículos sigue siendo incipiente en España, y menor que en Estados Unidos en el conjunto de la Unión Europea.
El reducido tamaño del sector, su limitado apalancamiento y la estrecha vigilancia sobre su actividad hacen que este ámbito no genere una gran incertidumbre en España, ha señalado en un encuentro con medios el presidente de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), Carlos San Basilio.
Auge de los fondos de inversión libre
Los fondos con ventanas periódicas en las que los inversores pueden solicitar reembolsos de capital han ganado peso en los últimos años, especialmente en Estados Unidos, frente a los vehículos de capital riesgo, en los que se compromete el capital por largos periodos.
En España, los fondos de inversión libre representan un volumen de unos 8.000 millones de euros, el 1,6 % de la inversión total, dentro de los que se incluyen los 913 millones expuestos a deuda privada.
Los requisitos de inversión mínima y el marco regulatorio europeo limitan además de forma significativa el acceso de inversores minoristas a esos vehículos, en comparación con Estados Unidos, por lo que predominan los institucionales.
El repunte de las solicitudes de reembolso en EE. UU. ha reavivado el debate sobre un posible contagio al conjunto del sistema financiero, especialmente a través de la exposición de la banca, aunque por ahora los supervisores europeos descartan riesgos inmediatos para las entidades.


