El programa L’Oréal-UNESCO ‘For Women in Science’ celebró la semana pasada en el Teatro Real de Madrid la entrega de sus ‘Premios a la Investigación’ en España, en una edición histórica que conmemora el 20º aniversario de estos galardones en nuestro país. El acto congregó a destacadas figuras del ámbito científico para reconocer y premiar la labor de cinco jóvenes investigadoras de menos de 40 años cuyas trayectorias representan la excelencia y el futuro de la ciencia española, y cuyos proyectos abordan algunos de los mayores desafíos médicos y medioambientales de la actualidad.
Estos galardones, dotados con una beca de 15.000 euros para cada proyecto de investigación científica, responden de forma directa a la problemática latente en el impulso del talento femenino en sectores STEM. Actualmente, en España, solo el 29,2% del talento científico en sectores clave es femenino y, además, más del 60% de las científicas españolas identifica la falta de financiación como un obstáculo para su progreso.1
Durante el acto, Juan Alonso de Lomas, CEO de L’Oréal Groupe España y Portugal, subrayó el compromiso de la compañía con el talento científico femenino: “La ciencia es el lenguaje universal de la humanidad. Sin embargo, durante demasiado tiempo, ese lenguaje tuvo un acento marcadamente masculino. Combatir este fenómeno con visibilidad, con financiación, con reconocimiento, es una de las razones de ser de este programa.”
El evento fue conducido por María San Juan, quien ejerció como maestra de ceremonias, y contó con la asistencia de Nuria Aymerich, Comisionada Especial de Competitividad Industrial del Ministerio de Industria y Turismo, entre otras personalidades del ámbito institucional y científico. Las investigaciones científicas premiadas fueron seleccionadas por un jurado de expertos.
La clausura corrió a cargo de Eva Ortega-Paíno, secretaria general de Investigación del Ministerio de Ciencia, quien acudió en nombre de la ministra Diana Morant que, por dificultades de agenda, no pudo acudir este año al encuentro como hizo en 2025.
Ortega-Paíno subrayó la importancia de reforzar el apoyo estructural a la investigación científica femenina: “La mujer representa el 50% de la población, por lo que es una cuestión de justicia social el actuar desde todos los frentes: el público y el privado. Desde lo público, impulsando políticas de igualdad que garanticen la equidad, rompiendo barreras y estereotipos y visibilizando referentes. Desde lo privado, apostando por entornos laborales inclusivos, conciliación real y promoción del talento femenino”.
Esta alianza entre L’Oréal Groupe y la UNESCO parte de una convicción fundamental: el mundo necesita ciencia y la ciencia necesita mujeres. Con estos premios, el programa reafirma su compromiso de potenciar la ciencia femenina y visibilizar la excelencia de las investigadoras a nivel mundial, bajo la premisa de que una ciencia plural e inclusiva es la única vía para encontrar soluciones a los grandes retos de la humanidad.
Investigaciones para redefinir el metabolismo y la neurociencia
Tradicionalmente, la obesidad se ha visto sólo como un exceso de peso, pero hoy sabemos que es una enfermedad que provoca que el cuerpo esté en un estado de inflamación constante. Cintia Folgueira (Lugo, 1988), investigadora Miguel Servet en el Instituto de Investigación Sanitaria de Santiago de Compostela (IDIS), lidera un proyecto que pone el foco en los macrófagos, unas células del sistema inmunitario que, durante la obesidad, alteran el funcionamiento de nuestras células grasas. En concreto, su equipo estudia cómo estos macrófagos alteran las mitocondrias (las centrales energéticas de la célula), impidiendo que el organismo queme energía de forma eficiente. El objetivo final es identificar nuevos mecanismos moleculares que permitan desarrollar terapias más eficaces para «reparar» este metabolismo dañado y tratar las complicaciones asociadas a la obesidad como la diabetes o problemas cardiovasculares.
En el ámbito de la salud mental, la capacidad de decidir entre mantenerse en un lugar seguro o explorar nuevas oportunidades es vital para la supervivencia. Sara Mederos (Madrid, 1990), jefa de grupo en el Hospital del Mar Research Institute de Barcelona, investiga cómo diferentes regiones del cerebro se comunican para regular respuestas como el miedo o la exploración. Su objetivo es entender los mecanismos que permiten al cerebro adaptar su comportamiento cuando las circunstancias cambian. A largo plazo, este conocimiento puede ayudar a comprender mejor trastornos como la ansiedad o el estrés postraumático y abrir nuevas vías para desarrollar tratamientos más precisos.
Innovación en bio impresión y edición genética
Ante el hecho de que las enfermedades cardiovasculares siguen siendo la principal causa de mortalidad mundial 2, la ciencia busca soluciones que imiten la dinámica del corazón. María Puertas-Bartolomé (Palencia, 1991), investigadora Marie Curie en la Universidad de Valladolid (GIR BIOFORGE), desarrolla ‘biotintas inteligentes’ para bioimpresión 4D. El corazón es un órgano en constante movimiento y flujo, por lo que su equipo diseña materiales que imitan la elasticidad de proteínas naturales. Gracias a esta tecnología, los tejidos creados en el laboratorio pueden cambiar su forma y propiedades con la temperatura, adaptándose así al latido cardíaco. Este avance es clave para generar modelos de tejido más realistas y desarrollar futuras terapias que permitan regenerar corazones dañados tras un infarto.
Por otro lado, corregir errores en nuestro ADN es uno de los mayores retos de la medicina personalizada. Ylenia Jabalera (Granada, 1994), investigadora Ikerbasque en CIC bioGUNE (Derio), emplea la evolución molecular para ‘rescatar’ proteínas ancestrales con capacidades de edición perdidas durante milenios, recuperando herramientas que la naturaleza utilizaba hace millones de años para mover piezas de información genética. El objetivo es desarrollar una tecnología que permita añadir ‘párrafos’ sanos de ADN en puntos exactos sin necesidad de cortar o romper la cadena genética, lo que haría que las terapias fueran mucho más seguras para pacientes con enfermedades raras o patologías como la ELA.
Alimentación sostenible para la salud planetaria
La sostenibilidad alimentaria se ha revelado como un pilar indiscutible de la salud pública, ya que la degradación del entorno impacta directamente en la calidad de vida humana. Ujué Fresán (Navarra, 1987), investigadora Ramón y Cajal en el Instituto de Investigación y Tecnología Agroalimentarias (IRTA), encabeza el proyecto SALTA (SALubridad Total de los Alimentos). Su estudio pionero busca cuantificar de forma integrada el valor nutricional y el impacto ambiental de los alimentos en España, con el fin de obtener una medida integrada de su efecto total en la salud. El objetivo final es asentar la base de un nuevo sistema de etiquetado claro y fácil de interpretar, que ayude a la ciudadanía a elegir alimentos más saludables y respetuosos con el medioambiente para contribuir al impulso de un sistema alimentario más sostenible.


