Imaz, CEO de Repsol, culpa a Greenpeace de reforzar a Putin, aumentar las emisiones y defender al ‘lobby’ eléctrico
La cúpula de Repsol, Josu Jon Imaz y Antoni Brufau.

Imaz, CEO de Repsol, culpa a Greenpeace de reforzar a Putin, aumentar las emisiones y defender al ‘lobby’ eléctrico

10 mayo, 2024
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Actualizado: 10 mayo, 2024 17:49
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El consejero delegado de Repsol, Josu Jon Imaz, ha acusado este viernes a organizaciones como Greenpeace de «reforzar a Putin», provocar el aumento de las emisiones en el mundo y de alinearse con la defensa de los intereses del ‘lobby’ eléctrico al pedir a la compañía que deje de producir petróleo y gas.

Imaz, en respuesta a las intervenciones de representantes de Greenpeace, Intermon Oxfam y Finanzas Éticas en el turno de preguntas de la junta de accionistas que la compañía ha celebrado en Madrid, ha advertido de que si dejan de producir petróleo y gas, van a generar más dependencia energética en Europa.

Se ha preguntado si «es ético» reforzar al presidente ruso, Vladimir Putin, invitando, como hacen esas organizaciones, a dejar de producir gas.

Ha señalado que si dejan de producir petróleo y gas, su precio va a aumentar, y eso no va a impactar negativamente en Repsol, pero sí en las familias europeas con dificultades para pagar la factura energética, al tiempo que ha recordado todo el empleo que se ha perdido en la industria por la crisis de los precios energéticos.

Imaz ha preguntado si es ético cerrar los ojos ante la realidad social de familias que no pueden pagar sus facturas energéticas y ha dicho que el dogmatismo de la representante de Greeenpeace que ha intervenido y el de otros como ella, que muchas veces se alinean en defensa del interés del ‘lobby’ eléctrico, son los responsables del incremento de las emisiones de CO2 en el mundo.

Repsol asegura que el mayor emisor de CO2 es la electricidad

Imaz ha explicado que las presiones de este tipo de organizaciones a instituciones financieras e inversores para que no inviertan en petróleo y gas hacen que el precio del gas suba, y los países emergentes, que no pueden acceder al mismo por sus precios altos, tienen que acudir al carbón para producir electricidad.

Ha asegurado que el mayor emisor de CO2 en el mundo es la electricidad, pues de las cerca de 30.000 millones de toneladas que se emiten el mundo, 10.000 millones corresponden al carbón, la mayoría para generación de electricidad, cifra que supera los 8.000 millones de toneladas que emite todo el transporte en el mundo.

«Nuestra apuesta tiene que ser seguir produciendo petróleo y gas», pero de forma «cada vez más sostenible» y reduciendo emisiones, ha añadido.

Imaz ha indicado que «no es ético que las familias no puedan pagar los precios energéticos y que las comunidades más vulnerables tengan que echar mano del carbón para satisfacer sus necesidades energéticas».

Les ha dicho también a los representantes de esas organizaciones que sus medidas están movidas por «el dogma, la ideología» y en muchos casos alineadas con los intereses de ‘lobbys’ como el eléctrico, «porque ustedes siempre apuestan por la electrificación».

Imaz ha hecho estas manifestaciones en la junta de accionistas de la compañía, en un momento en que Iberdrola y Repsol se entrecruzan denuncias por publicidad engañosa y ‘ecopostureo’.

El presidente de Repsol, Antonio Brufau, remataba la intervención hoy en la junta de una representante de Greenpeace, que afirmaba que seguirían luchando por un futuro sostenible, diciendo «y además con corbata verde (color corporativo de Iberdrola), supongo».

Vertido en Perú

En una junta dominada por la cuestión ecológica, algunas de estas organizaciones también denunciaron el comportamiento de Repsol en la reparación de los daños causados por el vertido en la refinería de La Pampilla, en Perú.

Imaz ha recordado que Repsol no fue responsable del origen de accidente, que se debió al movimiento de un barco que llevaba el petróleo, y, pese a no ser responsable en términos legales, la compañía actuó desde el primer momento.

Ha subrayado que Repsol ha destinado más de 300 millones de dólares a la limpieza, remediación y compensación de las zonas afectadas y desde el segundo semestre de 2022, tras producirse el vertido en enero, todas las zonas afectadas cumplían con los estándares de calidad ambiental internacionales.

Además, ha dicho que se ha compensado a 10.000 personas, que son las que figuran en el padrón de afectados elaborado por el Gobierno peruano.

Antes de las preguntas, Imaz, en su intervención inicial, ha dicho que Repsol es una empresa comprometida, que trabaja para dar oportunidades a las personas, y que aspira a liderar el futuro energético, con «nuevos modelos de negocio, cada vez más rentables, socialmente responsables y a la vanguardia en innovación». «Y nuestro único límite va a ser la tecnología, no la ideología», ha añadido. 

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