Toyota, Lamborghini y Michelin demandan al Aurus, el primer coche de lujo ruso

Toyota, Lamborghini y Michelin demandan al Aurus, el primer coche de lujo ruso

El primer coche de lujo ruso, fabricado por la compañía Aurus y presentado por el presidente de Rusia, Vladímir Putin, durante su última investidura atraviesa por dificultades para poder posicionarse en Europa tras las demandas presentadas por varios fabricantes de automóviles.

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Las compañías automovilísticas japonesa Toyota e italiana Lamborghini y el fabricante francés de neumáticos Michelin presentaron una demanda ante la Oficina de Propiedad intelectual de la Unión Europea (EUIPO) en la que cuestionan la marca, según informó el periódico ruso Izvestia.

Según los representantes de estas compañías, el nombre de marca Aurus, presentado por Rusia ante la Oficina Europea de Patentes, es tan parecido a las denominaciones de algunos de sus modelos que podría llamar a confusión.

Estas demandas podrían obligar a la compañía rusa a cambiar el nombre del automóvil para que pueda acceder al mercado de la Unión Europea (UE).

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Toyota argumentó que Aurus solo se diferencia en una letra de Auris, modelo “hatchback” producido por la corporación nipona.

Lamborghini apuntó a la semejanza de la marca rusa con la de su todoterreno de lujo Urus, mientras que Michelin defendió a su marca asociada Taurus.

El abogado de Toyota, Christian Thomas, explicó en la demanda presentada a EUIPO que las marcas comerciales se diferencian solo en la penúltima letra.

“Los usuarios tienden a concentrarse en la parte inicial de la marca debido al sistema de lectura de izquierda a derecha. A primera vista el consumidor no reconoce esa diferencia y confundirá la marca con la de su competidor”, argumentó el abogado, citado por el rotativo ruso.

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La empresa rusa NAMI, fabricante del Aurus, en estos momentos lleva a cabo las gestiones de inscripción de la marca en Europa y Oriente Medio.

Según representantes de la empresa, la marca ya fue registrada por la Oficina de Marcas de la región del Benelux, y en Letonia y Lituania, lo que permite su venta solo en esos países.

De prosperar la demanda, la prohibición podría extenderse a estos países y NAMI se vería obligada a efectuar un cambio de marca.