La tasa rosa o ¿por qué las mujeres pagan más por el mismo producto?

La tasa rosa o ¿por qué las mujeres pagan más por el mismo producto?

Una presunta injusticia prende la chispa de la polémica en París. El fenómeno de las tasas rosas –o también llamadas “women tax”- ha tocado la fibra sensible de colectivos feministas, los cuales han hecho llegar su descontento hasta el palacio del Eliseo. En estos momentos, es uno de los centros de debate de la política francesa, cuestión que mantiene en vilo y estudio al Ministerio de Economía galo desde hace dos semanas. 

Las tasas rosas o "women tax" consisten en la presunta injusticia de cobrar a mayor precio productos idénticos por el hecho de ser vendidos a mujeres. Esto no quiere decir algo tan absurdo como que te cobren más en el mostrador por ser mujer, sino simple y llanamente que la versión femenina de los mismos es más caro. En Francia, es una realidad muy visible en las cuchillas de afeitar, donde las de color rosa cuestan 1,80 euros y las azules de hombre 1,72. Este es un ejemplo fidedigno de por qué el colectivo feminista Georgette Sand ha sacado las uñas. ¿En qué más países se da esta desigualdad de precios?. 

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EEUU es otro ejemplo del supuesto machismo de los mercados. Según la revista Forbes, las mujeres norteamericanas pagan 1.300 dólares más que el sexo opuesto por productos similares dirigidos a las mismas. La gama femenina del producto acaba saliendo bastante más cara. 

España tampoco está huérfana de variaciones en el precio, aunque con matices distintos. En algunos casos, el producto dirigido a mujeres es más caro y en otros su versión masculina. En nuestra patria, no obedece tanto a un criterio sexista, si no a la ley de la oferta y la demanda

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¿POR QUÉ LA VERSIÓN FEMENINA DE UN PRODUCTO ES MÁS CARA?

José Blázquez Jiménez, experto en Marketing y Empresas de la Universidad Europea de Madrid, explica que los productos femeninos se encarecen no por cuestiones sexistas, sino por el hecho de que “las mujeres se preocupan más por el cuidado personal, valoran estos productos más que los hombres y están dispuestas a pagar más".

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Como respuesta a esta pregunta, el periódico El Mundo ha publicado unas declaraciones del portavoz de FacuaRubén Sánchez- de enorme interés. Dicen así: “Analizan el perfil de los consumidores y cuánto están dispuestos a desembolsar por un artículo. El coste de producción y la inversión publicitaria puede ser el mismo, pero el hecho de que ellas compren más o estén dispuestas a dejarse más dinero ya justifica el encarecimiento (…) Es un fraude pero legal, propio de la sociedad de consumo. En función del perfil del comprador y de su poder adquisitivo se marca la etiqueta. Ocurre con la alimentación. Hay consumidores que prefieren gastar el doble por un pan gourmet que por una barra en una panadería, aunque los ingredientes sean idénticos". 

 

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