A los ciudadanos particulares cada día les cuesta más llenar el depósito de sus automóviles, a los agricultores y pescadores cargar de gasoil sus tractores o barcos y a las industrias mover sus productos porque el barril de petróleo esta disparado de precios por la guerra en Irán. Pero esa situación impacta muy positivamente en las petroleras y Repsol no es una excepción. Repsol registró un beneficio neto de 929 millones de euros en el primer trimestre de 2026, un 153,8 % más que en el mismo periodo del año anterior, impulsado por el efecto patrimonial, que refleja el impacto al alza de los precios del crudo y derivados sobre el valor contable de las existencias almacenadas.
El resultado neto ajustado, que mide el desempeño de los negocios, en el primer trimestre ascendió a 873 millones, un 56,7 % más que en el mismo periodo de 2025, en un contexto global de volatilidad, sobre todo, tras el inicio del conflicto en Irán, según recogen los resultados comunicados este jueves por la compañía a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).
Repsol apunta, que sin activos en Oriente Medio, está centrando sus esfuerzos en asegurar la continuidad del suministro energético, destinando en el trimestre 1.200 millones de euros para aumentar sus inventarios.
La guerra de Irán dispara los resultados de Repsol
Repsol explica que la situación derivada del conflicto en Oriente Medio ha impactado en los mercados energéticos internacionales al generar disrupciones físicas de producto −tanto de petróleo como, sobre todo, de productos refinados, principalmente queroseno y diésel− y ha incrementado la fluctuación de precios.
En este contexto, la compañía añade que dispone de una cartera diversificada de suministro de materias primas y que está concentrando sus esfuerzos en asegurar la continuidad del abastecimiento energético para lo que opera sus activos de manera «eficiente y segura».
Además, recuerda que ha puesto en marcha medidas para mitigar el impacto de la volatilidad de los precios de los combustibles con descuentos adicionales en sus gasolineras, por un valor de 35 millones de euros en poco más de un mes.
Respecto al queroseno, la compañía avanza que elevará entre un 15 % y un 20 % su producción de queroseno, sobre todo, de cara al verano y tratará de poner todo de su parte para salvaguardar, por ejemplo, al turismo.
La exploración y producción
El resultado neto ajustado del área de exploración y producción (‘Upstream’) fue de 302 millones de euros en el primer trimestre, un 5,3 % menos que en el mismo periodo de hace un año.
Para 2026, la compañía prevé alcanzar una producción neta global de entre 560.000 y 570.000 barriles equivalentes de petróleo día (bepd); con una meta de entre 580.000 y 600.000 bepd en 2028.
Estas proyecciones podrían verse incrementadas por una potencial mejora de la situación en Venezuela, donde la compañía tiene una posición privilegiada por su histórica presencia, y donde se han ido dando avances en los últimos meses.
Presencia en Venezuela de Repsol
Repsol recuerda que ha firmado recientemente dos acuerdos estratégicos con el gobierno venezolano y la empresa pública Petróleos de Venezuela (PDVSA) para aumentar la producción de gas natural y de petróleo en el país.
El primero de ellos tiene como objetivo reforzar la estabilidad a largo plazo de la producción de gas en el activo Cardón IV -participado al 50% por Repsol y Eni-, y definir los mecanismos de pago, así como explorar las posibilidades de exportación de gas natural.
Gracias a este, la próxima semana llegará el primer barco con crudo de Venezuela como pago por esa producción, al que se sumarán otros cargamentos.
El otro acuerdo permite a Repsol retomar el control de las operaciones en el activo de Petroquiriquire, incrementar su producción de petróleo en el país y garantizar los mecanismos de pago.
Repsol reitera que la compañía está preparada para aumentar en un 50 % la producción bruta de petróleo en un plazo de 12 meses y triplicarla en los próximos tres años.
La actividad de refino
En el primer trimestre de 2026, Repsol ha vuelto a recibir cargamentos de Venezuela, un crudo pesado que sus refinerías son capaces de transformar en productos como gasolina, diésel y queroseno.
La compañía explica que su sistema de refino se ha convertido, gracias a las inversiones realizadas, en uno de los más eficientes flexibles, gracias a su capacidad para tratar un gran número de crudos diferentes -unos 100 en el último año-.
En concreto, el 60 % del petróleo procesado en las refinerías de la compañía procede de América, principalmente de Estados Unidos, México y Brasil; y un 30 % del norte de África, especialmente Libia.
El área industrial de Repsol
El área industrial obtuvo un resultado neto ajustado de 440 millones de euros en los tres primeros meses del año, frente a los 132 millones de un año antes, este incremento fue impulsado principalmente por unos mayores resultados en refino, Repsol Perú, ‘trading y mayorista’ y ‘Trading de Gas’.
En el trimestre, la compañía ha registrado provisiones por deterioro de activos por valor de 361 millones de euros, principalmente del negocio de química, donde el incremento de los precios y la contracción de la oferta de materias primas (nafta y propano) derivados del conflicto de Oriente Medio.
Por su parte, el área de cliente, que engloba las actividades de estaciones de servicio, combustibles para aviación, lubricantes, butano y propano, entre otras, ha registrado un resultado neto ajustado de 160 millones de euros, un 2,6 % más que en el mismo periodo del año anterior.


