El presidente de Repsol, Antonio Brufau, ha dicho este jueves que hay que tener «cuidado con frivolizar» acerca de la importancia de combustibles como el petróleo y el gas, y ha pedido «más reflexión y menos demagogia e ideología», ya que el 80 % de la matriz energética mundial continúa siendo fósil.
«No se trata de una confrontación, sino de una adición de energías para dar respuesta a las necesidades de la sociedad», ha expresado Brufau en la junta de accionistas de Repsol, donde ha valorado el papel del sistema de refino español en la actual crisis por la guerra en Irán, aunque ha lamentado que sea un «sector invisible».
Lo es «porque toca el procesamiento de combustibles fósiles, que no es lo que las autoridades europeas quieren cuando sólo hablan de la extensión de redes de generación eléctrica renovable», ha proseguido.
En este sentido, Brufau se ha referido a la calidad del refino nacional, que es «modélico en Europa», y ha destacado los más de 15.000 millones que Repsol «con su dinero» ha invertido en los últimos diez años «para tener los mejores sistemas» y producir la cantidad de productos que necesita España y Europa.
«Es una inversión privada, sin apoyo público, sin reconocimiento público», ha indicado durante su discurso, en el que ha dado la bienvenida a que, a raíz de la guerra en Irán, la sociedad española se haya dado cuenta de que sus refinerías pueden producir queroseno, vital para la aviación, mientras en Europa hay problemas.
El presidente de Repsol ha insistido en que Europa tiene que priorizar su autonomía estratégica y la seguridad de suministro
En su diagnóstico sobre la situación geopolítica internacional, el presidente de Repsol ha insistido en que Europa tiene que priorizar su autonomía estratégica y la seguridad de suministro.
A su modo de ver, el Estado del bienestar del Viejo Continente no sólo delegó una parte importante de su coste de la seguridad en EE.UU., sino que además se basó en una energía «que tenía que ser muy competitiva, por lo que se decidió que era mejor comprarla a Rusia», y en productos tecnológicos de China a precios muy bajos.
Sin embargo, la invasión rusa de Ucrania puso de manifiesto la «inconsistencia» de esos planes energéticos, y ahora la región ha caído en la cuenta de la necesidad de recuperar su industria, un proceso que va a costar «mucho tiempo».
Como es habitual en sus intervenciones, Brufau ha abogado por la neutralidad tecnológica, y se ha preguntado «por qué el regulador no empieza a pensar que todas las energías son necesarias y no sólo una (en alusión a la electricidad), como opinan casi todos».
Al respecto, el presidente de Repsol ha recalcado que, a día de hoy, no se puede prescindir de los combustibles fósiles y sus productos derivados, presentes en todos los ámbitos de la sociedad, desde el transporte, a la agricultura o la sanidad.
Del mismo modo, ha cuestionado que Europa no permita la exploración de hidrocarburos en su territorio a través del ‘fracking’ y, en cambio, se haya encomendado al gas de EE.UU., que emplea esta técnica.
En esta misma línea, Brufau ha puesto en duda qué sentido tiene que la región no permita financiar proyectos de petróleo y gas «cuando en todo el mundo se financian». «Esto es ideología pura», ha concluido.


