Las bolsas internacionales han reaccionado con volatilidad tras la imposición de nuevos aranceles por parte de la administración de Donald Trump, ante el temor de un repunte inflacionario y una posible recesión. A pesar de este panorama, los analistas de Inversis proyectan un 2025 marcado por la resiliencia económica, aunque advierten sobre posibles impactos derivados de la agenda del presidente de Estados Unidos.
Según Ignacio Muñoz-Alonso, estratega jefe macroeconómico de la firma, las decisiones de Trump en materia comercial podrían afectar al crecimiento y, en consecuencia, a la política monetaria de los bancos centrales. Además, las dudas sobre la fiscalidad en un contexto de tipos de interés a la baja y el impacto de una desregulación en sectores clave como el energético y tecnológico añaden incertidumbre al escenario económico.
El actual contexto es muy distinto al que Trump enfrentó en su primera presidencia en 2016, según los analistas de Inversis, con un déficit y una deuda pública significativamente mayores. Muñoz-Alonso advierte que una intensificación de las guerras comerciales podría provocar una caída del 1,3% en el PIB de EE.UU. y un incremento de la inflación del 0,3%, lo que se traduciría en una pérdida anual estimada de 2.600 euros por ciudadano.
En el ámbito fiscal, las medidas propuestas para reducir el impuesto medio al 15% podrían elevar el déficit público más allá de las previsiones actuales. A esto se suma el impacto de una política migratoria restrictiva, que conllevaría un incremento adicional de la inflación en medio punto porcentual y una contracción del 0,4% en el PIB debido a la reducción de la fuerza laboral.
“Es importante preguntarse hasta qué punto Trump podrá ejecutar estas medidas, considerando sus efectos económicos adversos y el costo social y político que implican en términos de popularidad”, concluye Muñoz-Alonso.


